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No puedo escribirte mucho por ahora. Pero deseo decirte que todo fluye de maravilla en Cuba. El comienzo del festival fue un verdadero milagro poético. Se realizó en una capilla franciscana del siglo XVII y lo sublime de la palabra y del canto impregno la atomósfera de gozo y de esperanzas luminosas. Hoy continúa con la participación de los poetas africanos. Bailaremos al ritmo de los tambores de la paz.
Lo que hicieron en ese pueblo repercutió en el mundo, de eso no tengo la menor duda.
Un abrazo a ti y a Giovanna.
Ciprián
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